Historia

EL TESORO DEL CACIQUE PIPINTÁ:
  Su nombre se debe a la leyenda que rodea el gran Tesoro del Cacique Pipintá que reza así: “A la llegada de los españoles y con todos los encuentros bélicos que tuvieron, los indios armados cargaron el oro y todos sus tesoros en mulas, durante cuarenta lunas y cuarenta noches, para esconderlo en un lugar seguro llamado Pipintá”.
En las tierras del Municipio de Aguadas – Caldas y su corregimiento Arma, que son las tierras que vemos al frente, 05vivieron los indígenas Cuy-cuyes o Armas que tenían fama por poseer grandes riquezas en oro. Ellos explotaban el oro de aluvión en las orillas del Río Arma y en la cuenca del Río Cauca. Cuando los Armas iban a la guerra, llevaban numerosos adornos en sus vestidos: coronas, patenas, brazaletes y muchas joyas de oro con las cuales se adornaban de pies a cabeza. En el primer encuentro que tuvieron con la expedición Española del Capitán Jorge Robledo en el año 1540, los indios Armas se presentaron al combate adornados con diademas, brazaletes y petos de oro; además llevaban banderas sobre cuya tela cosían estrellas y figuras de oro. De ahí el nombre de los “Indios Armados” dado por los Españoles a los indígenas Cuy-cuyes. Fueron considerados por los conquistadores Españoles como los nativos más ricos en oro del Occidente de Colombia. Sin embargo, pocas horas después del primer encuentro con la hueste Española del Capitán Robledo, cambiaron los adornos de oro por armas y actitud belicosa.
Los adornos de oro que escondieron los Armas al mando del Cacique Pipintá, fueron buscados intensamente por los Españoles en las cuevas, los desfiladeros y todas la regiones de la jurisdicción de la Villa de Santiago de Arma, cuyos límites iban hasta el río Chinchiná en el sur y Rionegro y Amagá en el Norte. Por la acción bélica en la resistencia que hizo el Cacique Pipintá, el gran tesoro escondido fue llamado por los Españoles: “ El gran tesoro del Cacique Pipintá”.
Para presionar a los Indios Armados a la entrega del tesoro, los españoles utilizaron la táctica de la mutilación a los aborígenes. En el año 1540 después de dos meses de enfrentamientos, fingiendo amistad, el Capitán Robledo logró reunir a la mayoría de los caciques Cuy-cuyes y los encerró en un bohío. De uno en uno fueron mutilados por los españoles y sus miembros esparcidos por toda el área, como muestra de lo que eran capaces los conquistadores.
Todo lo anterior influyó para que los indios Armas mantuvieran la resistencia constante contra la dominación española, hasta que fueron exterminados.
En las gentes de Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío, quedó la idea del gran tesoro escondido: “El Tesoro del Pipintá”. Numerosas expediciones se organizaron para buscarlo en las cuencas del río Cauca y en las orillas del río Arma; en los desfiladeros entre Aguadas, Pácora, la Loma del Pozo y Salamina.
Las gentes murmuraban que el tesoro era encantado, pues se aparecía a los arrieros cuando pasaban por determinados parajes y se perdía de inmediato. El tesoro fue un verdadero espejismo.
Gran cantidad de colonos paisas, recorrieron las tierras del sur de Antioquia La grande, y desmontaron montes, fundaron nuevos pueblos y buscaron con pasión el famoso tesoro, que aún vive en los anhelos de muchas gentes que no pierden la esperanza de su hallazgo.

HISTORIA DEL HOTEL PIPINTÁ:
El Hotel Campestre Mirador del Pipintá, es una empresa familiar, que nació el 7 de diciembre de 1978. Fue concebida y creada por sus dueños, quienes se dieron a la tarea de  construir un Parador que pudiera albergar a los transeúntes de la vía Medellín – eje Cafetero  y al mismo tiempo disfrutar de una excelente comida, un descanso placentero y los bellos paisajes que rodeaban  el lugar.  A mediados del año, se adquirió el lote, ubicado a 15 km. de La Pintada, en la vía a Manizales.
Con recursos propios se empezó a adecuar el terreno, y transcurridos algunos  meses, se pudo inaugurar la primera parte de lo que es hoy en día el complejo total.  Nació como un parador de carretera, con el ánimo de dar un servicio personalizado al cliente, diferente de todo lo que para la época se conocía en la región.  Inició como un parador en el cual se vendían comidas rápidas , jugos y el salpicón de frutas que fue nuestro producto bandera y sigue siéndolo hoy en día.
A través de los años, vivió diferentes cambios, de acuerdo a las necesidades de nuestros clientes; en el año 82, se empezaron a ofrecer los servicio de piscina y restaurante.
Para el año 1986, comenzamos como Hotel, que se fue construyendo en varias etapas hasta quedar terminado como se conoce ahora.
Desde entonces, el Hotel viene funcionando con gran acogida entre nuestra clientela, tanto de Medellín como del eje cafetero, y el resto del país.
Toda esta obra se logró a base de mucho esfuerzo, sacrificio, trabajo y dedicación durante 36 años.

Filosofía: Alta calidad en productos,  excelente servicio,  aseo y atención personalizada al cliente en comunión con la naturaleza.

Visión: Para el año 2018,  seremos el destino de turismo sostenible  preferido por nacionales y extranjeros.  Mejoraremos cada instante para convertirnos en la mejor opción para descansar y comer delicioso en un ambiente fresco y natural.

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